El monstruo que me sigue

1 Nací de madre soltera,

Quien iba siempre con el corazón afuera,

Quien fue acusada de ser adultera,

Quien tenía los ojos glaseados de cera.

Amaba todo lo que no veía.

Proclamaba su amor cristiano a cualquiera en sus vías.

Ciega y cierta pasaba los días

Alabando a Dios y a la Virgen María.

2 Vino a su pueblo un hombre de, según decían, pelo rubio con canas,

De olor a manzana,

De tierra lejana

Y de lengua extraña.

En español de niño hablaba de sus capacidades milagrosas.

A todo volumen, describía sus actos de proeza con imperfecta prosa.

Sin embargo, demostraba que de la nada podían venir osos y mariposas

De modo que el pueblo, encantado, le creía cualquier cosa.

3 Aún con su fama,

El hombre carecía conciencia o alma.

Solo buscaba, de cualquier manera, llevarse una dama

A la cama.

Pues no vino

Solo para convertir agua en vino.

Pues compró sus poderes a precio vivo:

La vida suya o la de sus hijos.

4 Entonces, los más hijos que concibiera,

Lo más seguro que el hombre viviera .

De modo que nación a nación viajaba sin nombre

Seduciendo con su disfraz de prohombre.

Así fue como con promesas de visiones y sinestesia

Se llevó a mi madre a la iglesia

Y convirtiendo su aliento en anestesia

Le forzó un beso de amnesia.

5 La luz la encontró tirada en un colchón,

Vientre y mente llenas de repulsión,

Con la vista restaurada y entre sus piernas una comezón.

Supo que el pueblo sabría de lo acontecido al transcurrir su gestación.

Supo, por razones inexplicables,

Que el hombre me había dado de herencia una maldición palpable.

Todos los días que viviera, un monstruo invisible e implacable

Me seguiría y haría mi vida detestable.

6 Huyó en cuanto salió un bulto.

Ni familia ni amistad supo de su embarazo oculto.

Se fue para el Norte, donde creía que habría menos tumulto.

Entregando su corazón para que fuera sepulto.

Al nacer yo,

Solamente más se deprimió.

Todo lo que nos pasó

Ella me lo contó.

1 A los dos días de nacer, Guadalupe fui nombrada,

Aunque lo cristiano ya no dejaba a mi madre asombrada.

(Nombrada no nombrado, pues mi género asignado importa nada.)

Un pez no es un pescado, un pescado ya no nada.

Le daba placer vestirme con pantalones

Azules

Sobre olorosos pañales

Bajo camisas gules.

2 Yo lloraba.

Me cargaba

Pero si no paraba

Se encontraba

Odiando

El día cuando el hombre ingrato

Le quitó, sobre su vida, el mando.

3 Mi primer año fue uno en el cual mi madre dormía y comía poco.

El monstruo me seguía como la luz sigue focos.

Cuando yo tenía un mes de nacida, mi madre creyó ver una cara parecida a coco

Sobre mi cuna mientras se me escurrían los mocos.

Y cuando tenía tres meses, me dio una fiebre intensa.

Que se fue solo cuando mi madre concedió a la medicina moderna.

Y cuando tenía seis meses, encontró rasguños en mis tiernas

Piernas.

4 A los nueve meses la levantaba con aullidos

Y chillidos

Y dada la frecuencia de mis gemidos,

A mi madre le dieron despido.

Cuando acabó el año,

Precisamente en el día de mi cumpleaños,

Mientras mi madre me daba un baño,

El monstruo por poco me arrastró al soterraño.

5 El monstruo nunca me dejaba en paz; cuando yo tenía dos años, mi madre se puso histérica

Al no poder encontrarme en el apartamento durante una tempestad atmosférica.

Solo al contemplar la lluvia colérica,

Me vio afuera al borde de cadavérica.

Nunca me dejaba en paz; a los tres años, mi primera memoria,

Al salir de la carnicería Gloria,

Sentí detrás de la cabeza una sensación vibratoria

Que me hizo caer y tirar las zanahorias.

6 Desperté en cama mía.

Sentía

Que mi cara se hundía.

Sentada a mi lado, mi madre sonreía.

– Ahora te diré hijo mío porque el monstruo te sigue.-

Me reveló que mi maldición de mi padre prosigue.

-Si piensas en el monstruo, más rápido te persigue.

Piensa en no pensar, aunque te fatigue.-

1 El monstruo nunca paró de subyugarme, pues el pensar en no pensar todavía es pensamiento.

Aunque no pude verlo en nuestros enfrentamientos

Sus palizas me dejaban sin aliento.

At times when I slept, creía oírlo dar ahuyento.

A veces lo sentía lejano, como la primera vez

A los diez

Que modelé los tacones,

De mi madre, color nuez.

2 Yet more often I felt it close, like the time I was thirteen

And I wore a dress green

And clean

That on me no one had yet seen.

All I did was walk once around the park

When suddenly a group of boys had me as their mark.

They bit and they tackled and they grinded my face on bark

And after they were done, the beating was taken over by the monster, my birthmark.

3 Other times it lingered, present but not as present as it could be,

Such as the time when I was twenty

And drunkenly

Delineated dashes around my dick with Sharpie

With murky intentions to utilize

A pair of scissors to incise.

However, all I did was cry into my thighs.

Never made a cut to its surprise.

4 Yet now I find myself here, locked behind a pantry door

Terrified, since outside, the monster roars.

It trailed me home from my walk from the store

And, once inside, began flinging the decor.

It has never shown such prolonged might;

It has been pounding at the door since well past midnight.

I am relieved that so far the door hinges have held tight

But I know here I will die and here it will smite.

5 Away it hacks.

The wood cracks.

Soon it will reach the climax

Of all its violent acts.

I know this is my last, so why not a prayer?

God, if you’re there,

Fuck yourself and take care.

Its expirations moisten my leg hairs.

6 Ha entrado; I think I feel sus colmillos

Scraping against my tobillos.

Mis piernas están pintadas por un líquido amarillo.

Escucho que de su garganta provienen sonidos like a million grillos.

I

Cry.

I

Die.


Mi nombre es Raúl Alberto Escareño Cortés, pero prefiero que personas me llamen Beto. Nací en

Sacramento, California de padres mexicanos. A temprana edad fui inscrito en escuela bilingüe donde

aprendí materias en español e inglés. However, when I entered high school, my Spanish suffered from

lack of practice other than at home, común para hijos de inmigrantes. This abrupt change in language

has made my brain work differently: I do not simply speak, read, and write English when I speak, read,

and write English; rather I speak, read, and write English with Spanish influence. Cuando hablo, leo y

escribo español, hablo, leo y escribo español con influencia inglesa.

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